¿Por qué piensa que es usted una planta?

Philip K. Dick, “Flautistas en el bosque” (1953). Fragmentos.

- Bien, cabo Westerburg – preguntó suavemente el doctor Henry Harris -, ¿por qué piensa que es usted una planta?(…)

El cabo le miró con timidez. Se aclaró la garganta.

- No es que lo piense, señor, es que soy una planta. Hace días que soy una planta.

- Comprendo.  – El doctor movió la cabeza -. ¿Quiere decir que no ha sido siempre una planta?

- No, señor. Me convertí en una planta hace poco.

- ¿Y qué era antes de convertirse en una planta?

- En fin, señor, lo mismo que los demás.

(…)

- Cabo, debe comprender que muy pocos hombres se convierten en plantas, especialmente en un lapso de tiempo tan breve. He de admitir que es usted la primera persona que me comunica algo semejante.

- Sí, señor, es algo muy raro.

- Comprenderá los motivos de mi interés. Cuando dice que es una planta, ¿significa que carece de movilidad? ¿O que es un vegetal y no un animal? ¿O qué?

(…)

No puedo decirle nada más- murmuró -. Lo lamento.

- Bien, ¿le importaría decirme cómo se convirtió en una planta?

(…)

- Ni siquiera puedo decirle eso, señor.

- ¿Que no puede? ¿Por qué?

- Porque… porque prometí no hacerlo.

(…)

- Cabo, dígame únicamente quién se lo hizo prometer.

- No puedo decírselo, señor. Lo siento.

(…)

- Cabo, ¿puedo hacerle una pregunta? ¿Se propone hacer esto el resto de sus días? ¿Pretende seguir sentado al sol sobre una roca?

Westerburg asintió.

- ¿Y su trabajo? Fue a la escuela durante años para ser patrullero. Tenía verdaderas ganas de ingresar en la patrulla. Obtuvo excelentes calificaciones, una posición de primera clase. ¿No le apena abandonar todo eso? Le resultaría muy difícil volver. ¿No se da cuenta?

- Sí .

- ¿De veras va a tirarlo todo por la  borda?

- Exacto.

Harris permaneció en silencio un rato. Por fin, arrojó el cigarrillo y se volvió hacia el joven.

- De acuerdo, supongamos que deja su trabajo y se sienta al sol. ¿Qué pasará después? Alguien ocupará su lugar ¿verdad? Alguien tiene que hacer su trabajo. Si usted no lo hace, lo hará otro.

- Supongo que sí.

- Westerburg, imagínese que todo el mundo se comportara como usted. Imagine que todo el mundo quisiera estar sentado al sol todos los días. ¿Qué ocurriría? Nadie se ocuparía de controlar las naves que llegan desde el espacio exterior. Bacterias y cristales tóxicos penetrarían en el sistema, provocando la muerte en masa y tremendos sufrimientos. ¿Le parece bien?

- Si todo el mundo se comportara como yo, nadie iría al espacio

- Pero es necesario. Hay que comerciar, hay que conseguir minerales, productos y plantas nuevas.

- ¿Por qué?

- Para que la sociedad prosiga su curso

- ¿Por qué?

- Bien… – Harris hizo un ademán vago -. La gente no podría vivir sin una sociedad.

Westerburg no respondió. Harris le miró fijamente, pero el joven no no dijo nada.

- ¿No es así? – preguntó Harris.

- Quizás. Es un asunto complicado, doctor. Como ya sabe, me esforcé durante muchos años para pasar el entrenamiento. Tenía que trabajar para estudiar: fregaba platos, hacía de pinche de cocina y por las noches estudiaba, aprendía, me quemaba las pestañas, un día tras otro. ¿Sabe lo que pienso ahora?

- No.

- Ojalá me hubiera convertido antes en una planta.

1952. Toy Story.

Cuento de Philip K. Dick, escrito en 1952, que bien podría ser el “germen” de Toy Story (1995). Aunque es cierto que la idea de que los muñecos cobren vida (jojojo, ese vídeo es tremendo) no es muy original, no creo que ande muy desencaminada al afirmarlo. Y si ando desencaminada me da igual.. juzgad by yourself.

NOTA: Al final del cuento, vídeo “comparativo”.

LA PEQUEÑA REBELIÓN

El hombre estaba sentado en la acera y mantenía la caja cerrada con ambas manos. La tapa de la caja se movía con impaciencia luchando contra la presión de los dedos.

- De acuerdo – murmuró el hombre.

El sudor resbalaba por su rostro, un sudor denso y húmedo. Abrió la caja poco a poco, sin separar los dedos de la abertura. Un tamborileo metálico sonó desde el interior, una leve pero insistente vibración que aumentó de intensidad a medida que la luz del sol penetraba en la caja.

Apareció una cabecita redonda y brillante, y luego otra. Otras cabezas se abrieron paso con dificultad.

- Soy el primero – chilló una cabeza.

Se produjo una trifulca momentánea, y luego un apresurado acuerdo.

El hombre que estaba sentado en la acera levantó la figurita de metal con manos temblorosas. La depositó en el suelo y le dio cuerda con sus torpes y abotargados dedos. Se trataba de un soldado provisto de casco y fusil, pintado en tontos brillantes y en posición de firmes. Mientras el hombre giraba la llave, los brazos del soldadito se alzaban y bajaban. Se movía con energía.

Dos mujeres paseaban charlando por la acera. Observaron con curiosidad al hombre sentado, la caja y la brillante figura que tenía en elas manos.

- Cincuenta centavos – murmuró el hombre – . Llévenles a sus hijos algo que…

- ¡Espera! – se oyó una débil voz metálica -. ¡A ellas no!

El hombre interrumpió su perorata bruscamente. Las dos mujeres intercambiaron una mirada, y luego se fijaron con más atención en el hombre y en la figurita de metal. Pasaron de largo con gran rapidez.

El soldadito miró a un lado y otro de la calle, a los coches, los compradores. De repente se agitó y susurró algo con voz áspera e impaciente.

El hombre se contuvo.

- El niño no – dijo secamente.

Trató de apoderarse de la figura, pero los dedos de metal se clavaron en su mano. Jadeó.

- ¡Diles que paren! – chilló la figura – . ¡Haz que se detengan!

La figura de metal se liberó de su presa y correteó por la acera, con las piernas todavía rígidas.

El chico y su padre aflojaron el paso hasta detenerse y lo miraron con interés. El hombre sentado esbozó una débil sonrisa; vio que la figura se les acercaba contoneándose, con los brazos subiendo y bajando.

- Cómprele algo a su hijo. Un compañero de juegos apasionante. Le hará compañia.

El padre sonrió al ver la figura que se acercaba a su zapato. El soldadito tropezó con él. Resolló y chasqueó. Sus movimientos cesaron.

- ¡Dale cuerda! – Bobby cogió el soldadito -. ¡Dale cuerda!

- Te lo compraré – dijo su padre.

Buscó en su bolsillo y entregó al hombre un billete de un dólar. El vendedor le devolvió el cambio con torpeza, desviando la mirada.

La situación era excelente.

La figurita yacía en silencio, pensativa. Todas las cricunstancias habían conspirado para dar lugar a una solución óptima. El chico podría haberse negado a parar, o el adulto podría haber salido sin un céntimo. Muchas cosas podrían haberse torcido; este pensamiento le desagradaba. Pero todo había ido bien.

La figurita, tumbada en la parte trasera del coche, tenía los ojos abiertos de par en par. Había interpretado correctamente ciertos signos: los adultos poseían el control, luego los adultos tenían dinero. Tenían poder, pero su poder dificultaba entrar en contacto con ellos. Su poder y su tamaño. Con los niños era diferente. Eran pequeños, y resultaba fácil hablarles. Aceptaban todo cuanto oían y hacían lo que se les ordenaba. Al menos, es lo que decían en la fábrica.

La figurita yacía perdida en pensamientos vagos y deliciosos.

El corazón del niño latía con rapidez. Subió corriendo las escaleras y abrió la puerta de un empujón. Después de cerrarla con cuidado se sentó en la cama. Miró lo que apretaba entre sus manos.

- ¿Cómo te llamas? – preguntó -. ¿Cuál es tu nombre?

La figura de metal no respondió.

- Te presentaré. Has de conocer a todos. Te gustará estar aquí.

Bobby depositó la figura en la cama. Fue al armario y sacó una abultada caja de cartón llena de juguetes.

- Éste es Bonzo – dijo. Levantó un pálido conejo de trapo- . Y Fred. – Le dio la vuelta al cerdo de goma para que el soldado lo viera – . Y Teddo, por supuesto. Éste es Teddo.

Llevó a Teddo hasta la cama y lo acostó junto al soldado. Teddo quedó tendido en silencio, mirando el techo con sus ojos de cristal. Teddop era un oso pardo. Jirones de paja sobresalían de sus junturas.

- ¿Cómo te vamos a llamar? – dijo Bobby -. Creo que deberíamos reunirnos y decidir. – Hizo una pausa y reflexionó – . Te daré cuerda y así veremos cómo funcionas.

Lo hizo con el máximo cuidado. Luego se agachó y puso la figura en el suelo.

- Adelante – dijo Bobby.

La figura de metal no se movió. Después empezó a remolinear y cliquetear. Recorrió el suelo a sacudidas. Cambió burscamente de dirección y se lanzó hacia la puerta. Allí se paró. A continuación enfiló hasta unos bloques de construcción y los derribó en un confuso montón. Bobby lo observaba con interés. La figurita se afanaba con los bloques y los apiló en forma de pirámide. Finalmente, se subió encima e hizo girar la llave.

Bobby se rascó la cabeza, asombrado.

- ¿Por qué has hecho eso?

La figura descendió y atravesó la habitación hasta llegar junto a Bobby, sin dejar de remolinear y cliquetear. Bobby y los peluches miraron sorprendidos y maravillados. La figura llegó a la cama y se detuvo.

- ¡Súbeme! – gritó impacientemente con su voz fina y metálica -. ¡Rápido! ¡No te quedes ahí sentado!

Los ojos de Bobby se abrieron de par en par. Parpadeó varias vees. Los peluches no dijeron nada.

- ¡Vamos! – aulló el soldadito.

Bobby se inclinó. El soldado le agarró la mano con fuerza. Bobby lanzó un chillido.

- Tranquilízate – ordenó el soldado -. Súbeme a la cama. He de discutir algunos asuntos contigo, asuntos de gran importancia. Sigue leyendo

Cadenas y grilletes

Texto extraído del libro “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole.
Ignatius J. Reilly:

Sabéis, los grillos y las cadenas tienen funciones en la vida moderna que jamás debieron de imaginar sus febriles inventores en una época más simple y antigua. Si yo fuera un constructor de casas lujosas, instalaría por lo menos un equipo de cadenas, fijadas en las paredes de todas las nuevas casas amarillas de ladrillo tipo rancho y de todos los chalets dúplex de Cabo Cod. Cuando los residentes se cansasen de la televisión y del ping pong o de lo que hiciesen en sus casitas, podrían encadenarse unos a otros un rato. Les encantaría a todos. Las esposas dirían: “Mi marido me encadenó anoche. Fue maravilloso. ¿Te lo ha hecho a ti tu marido, últimamente?” Los niños volverían corriendo del colegio a casa, a sus madres, que estarían esperándoles para encadenarles. Esto ayudaría a los niños a cultivar la imaginación, cosa que la televisión les veta. Y habría una reducción apreciable en el índice de delincuencia juvenil. Cuando el padre volviera del trabajo, la familia unida podría agarrarle y encadenarle por ser tan imbécil como para estar trabajando todo el día para mantenerles. A los parientes viejos y revoltosos podría encadenárseles a la puerta del coche. Sólo se les soltarían las manos una vez al mes para que pudieran firma los cheques de la seguridad social. Las cadenas y los grilletes podrían asegurar una vida mejor para todos.

Tengo que conceder un espacio a este asunto en mis notas y apuntes.

- Oh, querido – Dorian suspiró -. ¿Es que no te vas a callar nunca?

La zorra de la vecina

joy turner

- Perdonad, no nos han presentado. Soy Joy Turner, la vecina de al lado, te pasé las toallitas de lejía para el culo, espero que no te hayan irritado…

- Un poco.

- ¡Genial! Escuchad, sé que por fuera parezco muy dulce pero por dentro soy una zorra de marca mayor. Tengo una camiseta que lo dice, me la regalaron el día de la madre.

Veréis, el caso es que mi abogada me ha hecho tomar pastillas para controlar la ira. Y cómo habéis utilizado la cabeza de mi hijo como canasta para jugar al baloncensto con latas, dejaré de tomarlas y volveré en cuanto se me pase el efecto.

Fíjate, un árbol de verdad! jajaj…  Su olor me encanta.. en serio…qué hermoso.

Cuando se me pase el efecto no sé qué va a pasar exactamente, pero me imagino que con esta lata te romperé los dientes y tu mujer me dirá que deje de patearte y tus hijos llorarán cuando vean cómo te queda la cara.

Puede… que te corte una oreja y me haga con ella un monedero. Jaja.

¡Muy bien! Volveré en tres días para daros el regalo de Navidad prometido, salvo que decidáis que es el momento de mudaros.

- Es el momento de mudarnos.

- ¡Es una noticia fantástica! Y por cierto, ese Santa Claus que mueve el culito es realmente adorable.

- Cógelo

(Joy Turner en “Me llamo Earl“, segunda temporada, capítulo 11, minuto 13:23)

Me aburría y he recortado la escena:

La gran estafa de la intervención social

Hace mucho tiempo que quería escribir este artículo pero no lo he hecho, se me han adelantado, me han ahorrado el esfuerzo “literario” y me lo han mandado al mail a través de una lista de correo. Todo un detalle. Ahora yo lo copio y lo pego aquí.

Cuando las desigualdades sociales se evidencian con mayor crudeza y los presupuestos sociales de la Administración se ven mermados, ¿cuál es el papel de los y las trabajadores sociales? ¿Ponen paños calientes o hacen efectivos derechos básicos? ¿Es un empleo con mayores implicaciones? ¿Hay margen de maniobra para una labor crítica?

Las diferencias sociales que genera el sistema económico imperante conllevan situaciones en las que muchas personas necesitan de la solidaridad del resto. Situaciones que no han pasado desapercibidas para el conjunto de la sociedad. De esta forma, a lo largo del siglo XX, fue surgiendo el concepto de “servicios sociales”. Sin duda, una conquista histórica del movimiento obrero que con su lucha arrancó concesiones y obligó a los Estados a destinar una parte importante del dinero público a las llamadas políticas de bienestar social, como forma de redistribuir la riqueza y garantizar así un mínimo nivel de vida a todas las personas. Ésta es la base ideológica del llamado “Estado del bienestar” que durante décadas imperó en los países capitalistas avanzados.

Este sigue siendo el concepto que sobre los servicios sociales impera en el ideario colectivo. Pero bajo el modelo capitalista, incluso los grandes avances sociales conquistados tras décadas de lucha, pueden verse distorsionados, hasta volverse en su contrario incluso. Ya hace mucho que el genio literario de Orwell nos advertía del peligro de perder el poder sobre el lenguaje, ya que pensamos (y por tanto actuamos) en base a conceptos lingüísticos. Y esto es lo que ha pasado con los servicios sociales: seguimos pensando en ellos en su concepto original, pero nos han dado el cambiazo al modificar sus funciones reales, sin que nos hayamos percatado siquiera.

REALIZAR INFORMES

A día de hoy, la función principal de los servicios sociales es la elaboración de informes. Es más fácil entender lo que decimos con un ejemplo. Pongamos el caso de un niño que muestra un comportamiento conflictivo en el colegio. El orientador del centro elaborará informes sobre el niño, que finalmente elevará a la inspección educativa, donde algún técnico derivará el caso a los servicios sociales del Ayuntamiento, tras el preceptivo informe. Los técnicos municipales citarán a la familia, que empezará a ser investigada, y será objeto de nuevos informes. Desde el Ayuntamiento se hará un seguimiento del caso, seguramente a través de alguna ONG concertada para tal fin. El educador de dicha ONG elaborará nuevos informes, donde se hablará del desempleo del padre y sus problemas con el alcohol, y de la desatención que sufre el niño también por parte de la madre, que pasa muchas horas fuera de casa. El caso será derivado a la Consejería de Bienestar Social de turno, donde nuevos informes apuntarán a la necesidad de tutelar al menor por estar en situación de riesgo y desamparo. El niño irá a un centro de acogida, donde nuevos informes decidirán su futuro. Hay que fijarse en la cantidad de instituciones, ONG y recursos que se están dedicando al niño, cuánta gente está ganando un sueldo sin dar ninguna solución real a la familia. ¿Dónde está la famosa redistribución de la riqueza? Porque el padre sigue siendo un parado de larga duración y la madre sigue viéndose obligada a desatender su propia casa para atender la de los demás y ganar así algo de dinero para sustentar a la familia. Pero ahora ya no podrán ni quejarse: son objeto de investigación (y por lo tanto al menos sospechosos de ‘algo’), su intimidad avasallada y además tendrán que ser sumisos y obedientes ante las órdenes de los servicios sociales para evitar que alguien escriba en un informe aquello de ‘actitud oposicionista ante la intervención’ y no perder así definitivamente a su hijo legalmente secuestrado.

De la idea de organizar mecanismos de redistribución de la riqueza, ha surgido un todopoderoso Gran Hermano, muy eficaz como cuerpo parapolicial de control social, y muy hábil también a la hora de hacer desaparecer ingentes cantidades de dinero público entre sueldos y ‘gastos de gestión’ de las distintas ONG y fundaciones, que a los servicios sociales hace ya que les llegó también lo de la externalización de servicios. Sin embargo, la ineficacia a la hora de resolver los problemas reales de las personas a las que ‘ayudan’ es asombrosa. Por decirlo a las claras, tras la intervención de los servicios sociales, los pobres siguen siendo pobres, pero ahora están ‘fichados’ y vigilados. Es más, mientras que el enorme ejército de asistentes, trabajadores sociales, educadores, integradores, etc., crece exponencialmente, los índices de pobreza y exclusión social no sólo no disminuyen sino que tienden a crecer.

¿Podemos entonces concluir que los servicios sociales no funcionan? En absoluto. Desde el punto de vista de la clase dominante funcionan a la perfección. No sólo han sido capaces de crear un sistema tremendamente burocrático y represivo tan sibilino como eficaz a la hora de mantener a raya a la pobreza y ocultarla, sino que además han conseguido que sea económicamente rentable. Le han dado la vuelta a la tortilla y hemos pasado de la redistribución de la riqueza a la mercantilización de la pobreza. La patronal ha encontrado una nueva fuente de negocio a través del desvío de dinero público hacia sus bienintencionados bolsillos, y además han conseguido coartada ideológica: el sistema funciona bien, y los pequeños desajustes se solucionan gracias a los generosos recursos que las administraciones destinan a fines sociales. Quien a pesar de esto se encuentra en la pobreza y la exclusión es por su propia voluntad. Y además, le quitan armas a los ya indefensos… ¿con qué legitimidad vas a rebelarte contra quien te ayuda?

Los políticos logran así esconder la pobreza, la burguesía encuentra una nueva fuente de ingresos y apuntilla los mecanismos de control social, y miles y miles de jóvenes con titulación universitaria que no tendrían más futuro que el paro o el Burger King encuentran algo más acorde a su estatus, ya que si bien seguramente sea un empleo precario y mal pagado, es un trabajo relativamente cómodo y socialmente prestigioso. No pretendemos culpar al conjunto de los trabajadores del sector de la intervención social del funcionamiento del sistema, pero tampoco podemos olvidar que Hitler no mató con sus propias manos a seis millones de judíos: muchos millones de informes asépticos se tuvieron que escribir para ejecutar el Holocausto.

Fuente: Periódico Diagonal

Y que dejen de preguntarme por qué no acabo la carrera…

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3:00 AM (Copy and Paste)

Lo sé, acabo de enlazar a este blog, pero  me ha gustado  y si el autor no tiene ningún inconveniente, se la copio:

3:00 AM

shadowMe desperté sobresaltado en mitad de la noche y entonces escuché varios disparos. Encendí la luz y me giré rápidamente. Ante mi sorpresa, mi propia sombra me apuntaba con una pistola al pecho y yo sentía que mi corazón se desbocaba.
—¿Por qué te has vuelto en mi contra? — su silueta asentía con la cabeza y me invitaba a tumbarme de nuevo. Obedecí, me metí entre las sábanas y me tapé completamente.

Escuché otros dos disparos y asomé tembloroso, mi sombra estaba sangrando en el suelo y justo enfrente una forma difusa se guardaba un arma.

—¿Y tú quien eres?
—Puedes llamarme soledad.

Después otra vez ruido de disparos y sólo oscuridad

Érase una vez el cuerpo humano…

por Neal Stephenson. (Criptonomicón I [El código Enigma])

Me encanta este tipo.

La sala contiene unas docenas de cuerpos vivos, cada uno de ellos un gran saco de intestinos y fluidos tan comprimidos que saltarían unos metros si los rajasen. Cada uno de ellos está construido alrededor de una armadura de 206 huesos conectados entre sí por uniones con tendencia a fallar, dadas a crujidos, chirridos y taponazos desagradables cuando ya no se encuentran en sus mejores condiciones. La estructura está rodeada de filetes que laten, inflados con sacos de aire apretados, y atravesados por un alcantarillado gordiano lleno de ácido burbujeante y gas comprimido y rebosando de enzimas y disolventes asquerosos producidos por muchas pepitas oscuras de carne programada genéticamente enhebradas a toda su longitud. Por todo ese dédalo descuidado se obliga a pasar, por medio de convulsiones en serie, a masas de comida en disolución, para que se transforme en gas, líquido y materia sólida que debe evacuarse periódicamente al exterior para evitar que su dueño muera por intoxicación. Cámaras esféricas llenas de gelatina giran en cuencas engrasadas con mucosidades. Falanges infinitas de cilios rechazan partículas invasoras, envolviéndolas en una sustancia viscosa para su posterior eliminación. En cada cuerpo, un músculo central se debate en un eterno torrente circular de salsa presurizada. Y sin embargo, a pesar de todo esto, ninguno de los cuerpos produce ni el más mínimo sonido durante el discurso del sultán.

RELATED POST: La Bicicleta del Dr. Turing (Criptonomicón)

cuerpo-humano

La bicicleta del Dr. Turing (Criptonomicón)

Fascinante.

Extraído de la novela “Criptonomicón” de Neal Stephenson (primer tomo: El código enigma)

En cualquier caso, Hitler debe sentirse muy seguro, porque está de viaje, preparando unas vacaciones de trabajo en su retiro de los Alpes. Eso no le impidió adueñarse de lo que quedaba de Francia; aparentemente, algo relacionado con la Operación Antorcha consiguió molestarlo de verdad, así que ocupó la Francia de Vichy por completo, y luego envió un centenar de miles de hombres, y su increíble correspondiente cantidad de suministros, a través del Mediterráneo hasta Túnez. Waterhouse supone que hoy en día debe ser posible ir desde Sicilia hasta Túnez saltando desde la cubierta de un barco alemán a la siguiente.

Claro está, si eso fuese cierto, el trabajo de Waterhouse sería mucho más simple. Los aliados podrían hundir todos los barcos que quisiesen sin levantar las sospechas de ningún teutón rubio en el frente de la guerra de la teoría de información. Pero el hecho es que los convoyes son pocos y están muy separados. Exactamente cuán pocos y con qué separación son parámetros que se introducen en las ecuaciones que él y Alan Mathison Turing escriben en la pizarra durante toda la noche.

Después de dedicarse a eso durante ocho o doce horas, cuando por fin el sol ha vuelto a salir, no hay nada como un vigoroso paseo en bicicleta por el campo de Buckinghamshire.(….)

- Perdóname. – Alan frena de pronto y baja de la bicicleta. Levanta la rueda trasera del pavimento, la hace girar con la mano libre, luego se agacha y tira de la cadena. Contempla el mecanismo con toda atención, interrumpida por algunos estornudos.

bici

La cadena de la bicicleta de Turing tiene un eslabón débil. La rueda trasera tiene un radio doblado. Cuando el eslabón y el radio entren en contacto, la cadena se romperá y caerá sobre la carretera. No sucede a cada vuelta; en caso contrario la bicicleta sería completamente inútil. Sólo sucede cuando el eslabón y la rueda se encuentran en cierta posición relativa.

Basándose en suposiciones razonables respecto a la velocidad que el doctor Turing puede mantener, un ciclista enérgico (digamos 25km/h) y el radio de la rueda trasera de la bicicleta (un tercio de metro), si el eslabón débil golpease contra el radio doblado a cada vuelta, la cadena se caería cada tercio de segundo.

De hecho, la cadena no cae a menos que el radio doblado y el eslabón débil coincidan. Ahora, supongamos que describimos la posición de la rueda trasera usando la Θ habitual. Por simplificar, digamos que cuando la rueda empieza en la posición donde el radio doblado es capaz de golpear el eslabón débil (aunque sólo si el eslabón débil está ahí para ser golpeado) entonces Θ=0. Si usas grados como unidades, durante una revolución completa de la rueda Θ llegará hasta los 359 grados antes de volver a 0, en cuyo punto el radio doblado volverá a estar en posición de golpear la cadena. Y ahora supongamos que describes la posición de la cadena con la variable C de la siguiente forma muy  simple: asignas un número a cada eslabón de la cadena. El eslabón débil tiene el número 0, el siguiente el 1, y a continuación, hasta l -1 donde l es el número total de eslabones de la cadena. Una vez más, para simplificar, digamos que cuando la cadena se encuentra en la posición donde el eslabón débil es capaz de golpear el radio doblado (aunque sólo si el radio doblado está ahí para ser golpeado) entonces C=0.

Entonces, para intentar descubrir cuándo caerá la cadena de la bicicleta del doctor Turing, todo lo que precisamos saber sobre la bicicleta está contenido en los valores de Θ y C. Ese par de números define el estado de la bicicleta. La bicicleta tiene muchos estados posibles y puede haber muchos valores diferentes de (Θ, C) pero sólo uno de esos estados, el (0, 0), es el que hará que la bicicleta caiga.

Supongamos que empezamos en ese estado, es decir, con (Θ=0, C=0), pero la cadena no ha caído porque el doctor Turing (conociendo muy bien el estado de su bicicleta en un momento dado)  se ha detenido en medio de la carretera (casi provocando una colisión con su amigo y colega Lawrence Pritchard Waterhouse, porque la máscara antigas le bloquea la visión periférica). El doctor Turing ha tirado de la cadena hacia un lado mientras la adelanta ligeramente, evitando así que golpee el radio doblado. Ahora vuelve a subirse a la bicicleta y sigue pedaleando. La circunferencia de la rueda trasera es de unos dos metros, así que cuando se ha trasladado unos dos metros sobre la carretera, la rueda ha dado una vuelta completa y ha alcanzado de nuevo la posición Θ=0, siendo ésa la posición, recuerden, en que el radio doblado está en posición para golpear el eslabón débil.

¿Qué hay de la cadena? Sigue leyendo

¡Pues yo también lo publico!

Pues yo también lo publico!

Porque me da la gana, porque tienen su gracia, son raros,  porque los he corregido y porque me da pereza escribir y estoy hasta los mismísimos de ver al señor MA. Barracus cada vez que abro PalabradeLagartija.

(Me he tomado la libertad de corregir la ortografía de algunas partes que, o bien no me pasaron para que corrigiera, o se me escaparon corregir…)

“Los cuentos de Billy”

Los últimos salvajes (Título fácil, pero se lo he puesto yo ahora mismo para diferenciarlo de la otra historia, ¿qué esperabas?)

¿Qué estás haciendo leyendo esta basura? Si no es la tele, es un periódico o el ordenata, o un libro de mierda que te hace sentir mas culto. Todas informaciones inútiles que no te ayudan de nada en tu vida, sí, la vida de la que huyes porque es demasiado estúpida y que podrías encender de pasiones si quisieras. Déjate de chorradas, arranca las hojas que estas leyendo y límpiate el culo, que yo pensaré en otro engaño para buscarme la vida.

«¿Habrá que decir a usted, usted que ha adivinado más de lo que hayan adivinado los demás, que en este libro atroz (Les fleurs du mal) he puesto todo mi corazón, toda mi ternura, toda mi religión (disfrazada), todo mi odio, toda mi desgracia? Es verdad que escribiré al revés; juraré por los dioses que es un libro de arte pura, un prodigio, un numero de magia, y mentiré como un charlatán>>.

Podríamos hacer una comparación con la gente de los árboles. Los altos edificios representan el mal. Sigue leyendo

[Especial] Cosas escritas hace años (II)

ÚLTIMA VOLUNTAD

- Sí, lo entiendo…. – dijo ella, pensativa, mientras apoyaba la barbilla en la palma de su mano.

El visitante se quedó en silencio. La sola presencia de esa mujer en la sala era fascinante. No tanto por su oscura belleza, sino por el conocimiento que él tenía de todos los delitos que ella había cometido. El temor y el ansia por conocer la historia de la mujer, que se hallaba a pocos metros de él, le llenaban de confusión. Sin saber qué contestar, dio un paso hacia adelante, intentando mantener la compostura.

-  Entiendo que tenga miedo…. Se le nota en la cara y le tiemblan las piernas. – dijo ella mientras observaba al extraño y le analizaba de arriba abajo – ¡Vamos!, no hay que temer! ¿No ve que estoy atada y no puedo moverme de esta horrible silla? Sigue leyendo

[Especial] Cosas escritas hace años (I)

Actualización chorra.

Inauguro nueva sección “Especial” dónde colgaré lo que me de la gana que vaya a tener continuidad (esto es, que vaya a haber varias partes). El primer Especial trata sobre “Cosas escritas hace años” (Más concretamente entre los 15 y los 17)[Se nota mucho que no me da la cabeza pa escribir algo decente y tengo que tirar de lo que escribía cuando era más pequeñita?]

DESCRIPCIÓN EXTRAÑA

La luna brillaba en lo alto del cielo, rodeada de un anillo de luz radiante. Un par de pequeñas y luminosas estrellas resplandecían a su lado como temerosos de acercarse al halo de luminiscencia que irradiaba el astro.

Un pequeño puntito parpadeaba a su derecha e iba desplazándose progresivamente. Pensó que debía ser un avión.

Mientras contemplaba todo este “espectáculo”, dio un repaso a su vida. Ese extraordinario panorama invitaba a reflexionar sobre temas vitales y banales, pero sus pensamientos se disiparon al bajar la vista y ver las luces iluminando la periferia de la ciudad. Desde ese balcón podía verse decenas y decenas de pequeñas luces iluminando las grandes autopistas, las carreteras, los puentes y demás infraestructuras de la urbanización.

Multitud de edificios dibujaban su silueta en la lejanía y se extendían a lo largo y ancho de aquel lugar, cada uno diferente del otro, incluso de diferentes colores. Tanto, que podían vislumbrarse edificios verdes y rosas, allí, cerca de las vías del tren.

Conforme iba bajando la vista, el escenario iba cambiando. Así, cuando sus ojos se acercaban hacia el lugar en que estaba situado, se encontró observando las fábricas que había delante de su casa. Esas enormes naves industriales que, tras un intenso día de trabajo, lograban, por fin, descansar unas horas antes de que los primeros rayos de sol empezaran a vislumbrarse en el horizonte, hora en la que sus ruidosas máquinas volverían a ponerse en marcha.

Era la 1 de la madrugada y no hacía otra cosa que mirar el paisaje metropolitano… se sintió algo estúpido, así que se dirigió hacia su habitación y se dispuso a enfrentarse a una nueva jornada nocturna, pensando en los contrastes paisajísticos que podía observar desde el balcón de su pequeño piso en una ciudad cualquiera

El Televisor

¡Gran invento, sí señor!

Las discusiones sobre este aparatejo y su conveniencia son de sobras conocidas por todos.

Es, quizás, la mayor herramienta de la que se valen estados y corporaciones para influir y controlar a la societé.  No es un electodoméstico más, ha conseguido establecerse en una posición privilegiada en muchos hogares. Tan privilegiada, que dirige la vida de muchas personas. Te dice lo que tienes que hacer, lo que tienes que comprar (básicamente es esto lo que tienes que hacer), lo que tienes que opinar, cómo debes ser…

Es bonito que se preocupen tanto por tí e intenten orientarte hacia lo que más te conviene, lo hacen por tu bien, no sé de qué se queja tanto la gente… ;)

Yo veo la tele. Es un buen método para evadirse de la realidad, tan legítimo como leer libros, escuchar música, jugar a videojuegos, darse una vuelta por la playa o lo que sea que haga la gente.. hay gente que se evade de la realidad yendo de compras.. ¡o mejor! haciendo ver que van de compras (entras en la tienda, das cuatro vueltas, te pones un par de modelitos encima, frente al espejo, te quejas de que te hace el culo gordo y te largas).

Porque siendo todo tan asqueroso ahí fuera, a veces está bien dejar la mente en blanco (Y la meditación y el “om” y el yin y el yan y el karma y todo eso es demasiado complicado, ocupa demasiado tiempo y requiere de paciencia, concentración y esfuerzo).

Y sí, aborrega, es una mierda, la gente se atonta, se lo cree todo y le hace caso como si fuera su propio cerebro. ¿Y qué? Hay mucha gente que busca el aborregamiento, hay mucha gente a la que le interesa más estar aborregada (Y obviamente, hay muchos interesados en que esto suceda) y si encima le pides a la gente – que tiene una vida de mierda (quizás porque quieren) – que no la vea porque es mala (Obviamente también se lo dices por su bien), pues es normal que no te hagan caso.

La televisión manipula sí, pero nosotros nos dejamos manipular, quizás conscientemente.

No considero que la televisión sea un gran problema mientras seas consciente de qué va todo el tinglado. De hecho, tampoco creo que sea un problema si no eres consciente de ello.  ¿Qué más da?

Y todo este rollo porque  me hacía gracia colgar el video y no quería limitarme a enlazarlo y me había propuesto escribir algo hoy.

El vídeo lo vi el otro día en “TeleMonegal” y hoy lo he buscado en el yiutuv, pertenece a la película “El Televisor” de  Chicho Ibañez Serrador.

Historias cruzadas: El macho ibérico y la mujer macho.

Basada en hechos reales y echándole un poquito de imaginación. ¿A que no adivinais quién soy yo?

Aquella noche había quedado para cenar con Mónica. Deseaba que todo saliera bien, era la oportunidad que estaba esperando, finalmente podría follársela.

Después de una ducha pajillera – tenía que vaciar aquello si no quería defraudarla – se dirigió al armario.

Quería vestirse bien para la ocasión, antes de entrarle por el coño, tendría que entrarle por los ojos. Tampoco quería que se le notara mucho, todos saben que a las mujeres les gusta pensar que ellas controlan la situación, debía ser sutil.

Escogió una camiseta molona que dejaba claro quien era: Era de color rosa (a las titis les molan los metrosexuales) y detrás, en letras grandes y con purpurina lila, un estampado rezaba “MACHO IBÉRICO” y también se puso unos vaqueros que le hacían “buen culo” o eso pensó.

Empezó a preparar la cena. Esta noche cae seguro – pensó – ¡Crisis, dicen en la tele! ¡Crisis! ¿Crisis? Y a mí que me vas a contar, crisis la que tengo yo, que aquí me veo, preparándole la cena a una mujer.. dios, ¿cuánto hace que no la meto?

Pronto se dio cuenta de que le faltaban ingredientes. ¿Habría alguna tienda abierta a esas horas?
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Hacía mucho que las tres chicas no se veían. Tanto tiempo que cuando se cruzaron en medio de la calle, Remedios confundió a Alicia con un hombre. Pasaron la tarde en una cafetería y fueron a dar un paseo. Ya había oscurecido. Las tiendas estaban cerrando. De pronto, un chico pasó por su lado, llevaba una camiseta rosa con algo escrito detrás. Clara leyó lo que ponía. Alicia fue la segunda en percatarse. “MACHO IBÉRICO”. Empezó a reirse a carcajadas. “Tengo que decirle algo” – comentó Alicia – “tengo que hacerlo”.
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Había tenido mucha suerte, la tienda estaba a punto de cerrar, casi se queda sin cena y por ende, sin polvo. A una mujer se la conquista por el estómago. Ah no, eso son los hombres, a los hombres se les conquista por el estómago. Eso decía el Cosmopolitan.

La calle estaba prácticamente desierta. A lo lejos vio a tres chicas jovencitas que hablaban efusivamente sobre cualquier banalidad femenina. Echó a andar rápidamente, quería acercarse, pasar por delante, y observar la actitud de las chicas. Las adelantó y bajó el ritmo de la marcha. Mirad qué culo, nenas – pensó. Siguió adelante, se giró, las chicas se habían parado y se estaban riendo. Siguió caminando. No me habrán visto, será eso – se consoló. Entonces escuchó pasos rápidos, como de alguien que corre. Una de las chicas se le aproximaba. Los pasos cedieron. Silencio. Y entonces en la calle mediodesierta se escuchó un grito casi gutural.

“ESO ES UN HOMBRE, SÍ SEÑOR!!!” “MAAAAAAAAACHO” “Eh, tú, el de la camiseta Rosa!, ven aquí y hazme un hombre!”

Se asustó y aceleró el paso mientras una enorme carcajada se escuchaba a sus espaldas.

Jajajaja, el tipo había echado a correr. Se dio la vuelta y vio que estaba sola. Remedios y Clara habían echado a correr en dirección contraria. “Eh, vosotras, ZORRAS!, dónde vais??”

Sucia asquerosa, guarra, puta. Bah, déjalo, además la perturbada que te acaba de ridiculizar parecía un tío. Será asquerosa. Empezar a gritarme así en medio de la calle. Argh. ¿Estás con la regla, monstruo? Tu lo que necesitas es que te desatasquen la tubería.

Se había puesto algo nervioso. ¡Habrase visto!

Llegó a casa, acabó de hacer la cena. Puso la mesa, velitas y esas cosas que harían que Mónica no pudiera resistirse.

Se sentó a esperarla en el sofá mientras veía la tele, pero tenía una sensación extraña. Inquietud. Algo no iba bien ahí.

De pronto, cómo si alguien le hubiera inyectado una idea en la cabeza – con cierta dosis anfetamínica – se levantó y fue rápidamente a su cuarto, se quitó su camiseta molona y la cambió por la de “Ginecólogo en prácticas”.
A las chicas les gusta que les hagan reir.

Seguro que Mónica se iba a reir mucho aquella noche. Muchísimo.

Tio Sexy

Mundo en Coma (Copy&Paste)

Un texto que encontré curioseando (y que ya había leído porque quien lo colgó, me lo había pasado) y que me parece majo, muy típico-tópico, pero majo:

- Pero, ¿Porqué no te detienes un momento…? está justo aquí, ante ti.
Formando un balanceo de sonrisas, un soplido en la nuca, una caricia en la mejilla…

- Es que no puedo…tengo prisa, no tengo tiempo para esto…

- ¿Acaso tienes que hacer algo más importante que vivir…?

- Pues trabajar, por ejemplo, es lo que más me quita el tiempo.

- ¿No te has planteado que sobrevivir no tiene ningún sentido?

- ¿Qué quieres decir?

- Pues…que ya no te ocupas de vivir. Que con sobrevivir te conformas. Que no luchas por recuperar la vida que debía ser tuya pero la inercia te robó. Y con ella, también se te esfumó el poco sentido común que te dejó la cultura del espectáculo. Te limitas a consumir-te día a día ante el espejo de tus miedos, emborronado por los pedacitos de sueños rotos que ya ni siquiera conservas en tus bolsillos. Te has perdido y ni siquiera luchas por encontrarte, el camino ya carece de sentido, vagabundeas sin pensar. Sin sentir. Sin desear. Te han arrebatado tu odio y tu cariño. Han matado lo mejor de ti. Has muerto y ni siquiera te has enterado. Tu cadáver yace entre centros comerciales y cajeros automáticos. Ya no te queda nada. Tu triste supervivencia (mal llamada vida) se resume a 8 horas de trabajo, y unas cañas en el bar, pagos, compras, conversaciones de ascensor, apariencias…; felicidad superficial, envuelta y empaquetada con un gran lazo que te impide ver el paisaje que se extiende a tu alrededor. Porque detrás del bonito envoltorio existe un mundo agonizando, fuera de tu paraíso material, y de tus comodidades existe pobreza y desigualdad, existe muerte. Incluso tu jodida vida en el fondo es muerte, está causada por la muerte (de todos tus deseos) y desencadena la muerte de seres como tú. O quizá diferentes, pero seres, al fin y al cabo.
Y mientras tanto tu que haces? NADA. Tan solo te queda fingir, como un actor más, finges que vives y todo es más fácil, te engañas a ti mismx, aun sabiendo que tu complicidad contribuye a que todo se siga pudriendo y muriendo, hasta el punto de “No retorno”, en el que ya será demasiado tarde para darte cuenta de que preferías vivir a ser vividx…Realmente te lo has planteado? O estás tan ocupadx? Píénsalo… ¿Vives tu vida o tu vida te vive?

(El mundo agoniza… El tiempo se agota, el buque se está hundiendo irremediablemente. Es más que evidente, colapsaremos de un momento a otro, caeremos en picado. Agárrate fuerte para amortiguar el golpe. Esto solo ha comenzado. Pero tranquilx, no tienes nada que temer… No olvides que ya estás muertx.)

Yo he basado mi causa en nada (Stirner, El único y su propiedad)

¿Qué causa es la que voy a defender? Ante todo, mi causa es la buena causa, luego la causa de Dios, de la Verdad, de la Libertad, de la Humanidad, de la Justicia; después, la de mi Príncipe, la de mi Pueblo, la de mi Patria; finalmente, será la del Espíritu, y otras mil causas … ¡Pero la causa que yo defiendo no es mi causa! ¡Abomino del egoísta que no piensa más que en sí!

Pero esos cuyos intereses son sagrados, esos por quienes debemos decidirnos y entusiasmarnos, ¿cómo entienden su causa? Veámoslo.

Vosotros que sabéis de Dios tantas y tan profundas cosas, vosotros que durante siglos habéis explorado las profundidades de la divinidad y habéis penetrado con vuestras miradas hasta el fondo de su corazón, vosotros ¿podéis decirme cómo entiende Dios la causa divina que estamos destinados a servir? Tampoco nos ocultáis los designios del Señor. ¿Qué quiere? ¿Cuál es su causa? ¿Ha abrazado, como a Nosotros se nos ha insinuado, una causa ajena, la causa de la Verdad y del Amor? Este absurdo os subleva y enseñáis que siendo Dios mismo todo Amor y toda Verdad, la causa de la Verdad y del Amor se confunden con la suya y le son consustanciales. Os repugna admitir que Dios pueda parecerse a miserables gusanos como Nosotros y hacer suya la causa ajena. Pero, ¿abrazaría Dios la causa de la Verdad, si no fuese Él mismo la Verdad? Dios no se ocupa más que de su causa, sólo Él es Todo en Todo, de suerte que todo es su causa. Pero nosotros, nosotros no somos Todo en Todo, y nuestra causa es bien mezquina, bien despreciable; así, debemos servir a una causa superior. Está claro; Dios no se preocupa más que de lo suyo, no se ocupa más que de sí mismo, no piensa más que en sí y sólo en sí pone sus miras. ¡Ay de todo aquel que contraríe sus designios! No sirve a nada superior y nada más se satisface a sí mismo. Su causa es una causa puramente egoísta.

Y la Humanidad, cuyos intereses debéis defender como nuestros, ¿qué causa defiende? ¿Su causa es la de algún otro? ¿No sirve a una causa superior? No, la Humanidad no se reconoce más que a sí misma, la Humanidad no tiene otro objeto que la Humanidad, su causa es ella misma. Con tal que ella se desarrolle, poco le importa que los individuos y los pueblos sucumban; saca de ellos lo que puede sacar, y cuando han cumplido la tarea que de ellos requería, los echa, en gratitud, a los vertederos de la Historia. ¿La causa que defiende la Humanidad no es puramente egoísta?

Inútil es proseguir y demostrar cómo cada una de esas causas, que desearían endosarnos, persiguen tan sólo su bien y no el nuestro. Pasad revista a las demás, y decid si la Verdad, la Libertad, la Justicia, etc., se preocupan de vosotros más que para reclamar vuestro entusiasmo y vuestros servicios. Que seáis servidores celosos, que le rindáis homenaje, es todo lo que os piden.

Mirad a un pueblo redimido por nobles patriotas; los patriotas caen en la batalla o revientan de hambre y de miseria; ¿qué dice el pueblo? ¡Abonado con sus cadáveres se hace floreciente! Mueren los individuos por la gran causa del pueblo, y el pueblo se limita a dedicarles alguna que otra lamentable frase de reconocimiento, guardándose para sí todo el provecho. ¡Esto se llama un egoísmo lucrativo!

Pues contemplad ahora a ese sultán que cuida tan tiernamente a los Suyos. ¿No es la imagen de la más pura abnegación y no es su vida un perpetuo sacrificio? ¡Sí, por los Suyos! ¿Quieres hacer una prueba? Muestra que no eres el Suyo, sino el Tuyo; rehúsate a su egoísmo y serás perseguido, encarcelado, atormentado. El sultán no ha basado su causa sobre nada más que sobre sí mismo; es Todo en Todo, es el Único y a nadie permite que no sea uno de los Suyos.

¿No os sugieren nada estos ejemplos? ¿No os invitan a pensar que el egoísta tiene razón? Yo, al menos, aprendo de ellos, y en vez de continuar sirviendo con desinterés a esos grandes egoístas, seré Yo mismo el egoísta.

Dios y la Humanidad no han basado su causa en Nada, en nada que no sea ellos mismos. Yo basaré, pues, mi causa en Mí; soy como Dios, la negación de todo lo demás, soy para mi Todo, soy el Único.

Si Dios y la Humanidad son poderosos con lo que poseen, hasta el punto de que para ellos mismos Todo está en Todo, Yo advierto que a mí me falta mucho menos todavía y que no tengo que quejarme de mi vacío.

Yo no soy Nada, en el sentido de vacío; pero soy la Nada creadora, la Nada de la que mi Yo creador lo crea Todo.

¡Mal haya, pues, toda causa que no sea entera y exclusivamente la Mía! Mi causa, pensaréis, debería ser, al menos, la buena causa. ¿Qué es lo bueno, qué es lo malo? Yo mismo soy mi causa, y no soy ni bueno ni malo; ésas no son, para Mí, más que palabras.

Lo divino es la causa de Dios; lo humano, la causa del hombre. Mi causa no es divina ni humana, no es ni lo Verdadero, ni lo Bueno, ni lo Justo, ni lo Libre, es lo mío, no es general, sino única, como Yo soy Único.

No admito nada por encima de mí.