[Especial] Cosas escritas hace años (II)


ÚLTIMA VOLUNTAD

– Sí, lo entiendo…. – dijo ella, pensativa, mientras apoyaba la barbilla en la palma de su mano.

El visitante se quedó en silencio. La sola presencia de esa mujer en la sala era fascinante. No tanto por su oscura belleza, sino por el conocimiento que él tenía de todos los delitos que ella había cometido. El temor y el ansia por conocer la historia de la mujer, que se hallaba a pocos metros de él, le llenaban de confusión. Sin saber qué contestar, dio un paso hacia adelante, intentando mantener la compostura.

–  Entiendo que tenga miedo…. Se le nota en la cara y le tiemblan las piernas. – dijo ella mientras observaba al extraño y le analizaba de arriba abajo – ¡Vamos!, no hay que temer! ¿No ve que estoy atada y no puedo moverme de esta horrible silla?

– Espero que comprenda que me sienta algo incómodo ante esta situación – contestó el muchacho – es extraño tener la oportunidad de hablar con gente como usted.

– ¿Gente como yo? – preguntó ella – ¿Cómo es la gente como yo?

–  Perdone, no pretendía insultarla – se disculpó.

– No se inquiete, estoy acostumbrada a los insultos. Pero… tome asiento, creo que su incomodidad se verá aún más afectada si tiene que mantenerse de pie durante toda nuestra conversación.

El hombre tomó asiento lentamente. Su nombre era Ben Parkins. No debía de tener más de treinta años y trabajaba en un periodicucho de barrio. Hacía tiempo que quería publicar algún artículo en un diario importante y creía que esta era su oportunidad para ascender.

–  Y bien, ¿por dónde quiere empezar a contar? – preguntó bruscamente.

– Primero me gustaría saber que información tiene sobre mí. No querría aburrirle con mi relato – respondió la mujer.

El periodista cogió su bolsa y de ella sacó un bloc de notas de no más de 15 centímetros de largo en el que tenía recogida toda la información que había conseguido sobre la mujer que tenía enfrente, que le miraba con calma y pacientemente. Abrió el cuaderno por la primera página y empezó a leer:

– “Nombre: Eve Crockett , apodo: Lilith. Ha sido acusada de diez asesinatos.” Es todo. Por cierto, mi nombre es Ben Parkins

– Lo sé – respondió Eve – ¿Conoce la historia de Lilith? Se dice que fue la primera compañera de Adán, pero como fue creada de barro, su alma salió torcida y sólo engendró espíritus malignos. Finalmente, abandonó a Adán para unirse a los huestes de satán, y dios tuvo que sustituirla por Eva. Bien, pues… Lilith tenía.. ¿cómo lo diría?… cierta afición a darse festines de sangre o a seducir a los hombres que duermen, matándolos más tarde.

–  ¿Es ese su modus operandi? – preguntó Ben.

– En absoluto. Por desgracia, no soy un vampiro, como ella, cosa que me hubiera facilitado mucho el desarrollo de “mis tareas” y, además, no me permitía el lujo de seducir  a los hombres antes de matarlos, simplemente los mataba. Me parezco a ella en que me gusta derramar sangre.

– Han dicho de usted que es una de las personas más peligrosas que hay actualmente– preguntó extrañado el periodista.

–  Pues no sé por qué. –  Replicó Eve – y por favor, tutéame.

– ¿Sabes de que te acusan, Eve? – preguntó el señor Parkins.

– De cometer diez asesinatos, ¿no es así? permíteme corregir un dato de los que has dicho antes. Pero debes prometerme que no dirás nada a nadie cuando salgas de esta sala.

Parkins asintió con la cabeza, haciendo un gesto con la mano para que Eve prosiguiera con su historia.

– Se me acusa de haber matado a diez personas. He matado a diecisiete personas y torturado a unas ocho. No sé por qué no han explicado nada de ello. Seguramente alguna habrá muerto, otras habrán quedado tan sumamente afectadas que no habrán tenido fuerzas para contarlo. Ellos – dijo Eve refiriéndose a los policías – no lo saben. Mañana, antes de que me inyecten la letal, lo confesaré a las autoridades. Hasta el momento, te ruego que guardes silencio.

Ben tuvo que reprimir el impulso de levantarse y salir por la puerta lo más rápido posible. Aquella mujer era un verdadero monstruo, ya no por la magnitud de los actos que había cometido, sino por la naturaleza y la frialdad con que lo explicaba.

Los ojos de Eve se posaron en los de Ben y pudo ver el miedo reflejado en sus pupilas.  El silencio reinó en la habitación.

Por fin, ella habló:

–  Te dije que no te asustaras. Antes de nada, me gustaría advertirte de que lo que hoy vas ha escuchar no es muy agradable. Preferiría que te marcharas ahora mismo de aquí si no vas a soportar la conversación, ya que sería una pérdida de tiempo. – Dijo educadamente

– Tranquila. Intentaré mantener la compostura. – dijo – pero… ¿podría gravar la conversación? Mientras hablas, iré apuntando cosas pero no quiero que se me escape nada ¿entiendes?

–   Comprendo. ¿Cuántas cintas tienes?- preguntó ella.

– En total debo de tener unas seis horas de cinta. ¿Serán suficientes?- preguntó él, preocupado.

– Espero no alargarme tanto pero sería una ayuda contar con dos horitas más. ¿Hay algún modo mediante el que puedas conseguir más cintas?

–   Una llamada lo solucionará todo.

Ben salió de la habitación para llamar a su ayudante y pedirle las cintas. Mientras, Eve intentaba ordenar su vida y comprender el porqué las cosas no habían ido de otra manera. Le quedaban 26 horas de vida. Seis de ellas las iba a dedicar a hablar con un desconocido sobre los veintidós años anteriores a ese momento. Era su última voluntad, hablar en privado con alguien ajeno al ámbito judicial. En las horas restantes podría prepararse para confesar su secreto a la policía. A partir de entonces, sería el principio del fin, la muerte. El fin al que habían llegado todas sus víctimas, un fin que a ella le había llenado de gozo.

La puerta se abrió y Ben entró por ella. Esta vez los papeles habían cambiado. Ben parecía eufórico y deseoso por escuchar la historia de Eve, cuya mirada, perdida en algún punto de la mesa, reflejaba tristeza.

Él se sentó y la miró. Ella comprendió que debía empezar a contar la historia. Desde el principio, hasta el final.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s