¿Por qué piensa que es usted una planta?

Philip K. Dick, “Flautistas en el bosque” (1953). Fragmentos.

– Bien, cabo Westerburg – preguntó suavemente el doctor Henry Harris -, ¿por qué piensa que es usted una planta?(…)

El cabo le miró con timidez. Se aclaró la garganta.

– No es que lo piense, señor, es que soy una planta. Hace días que soy una planta.

– Comprendo.  – El doctor movió la cabeza -. ¿Quiere decir que no ha sido siempre una planta?

– No, señor. Me convertí en una planta hace poco.

– ¿Y qué era antes de convertirse en una planta?

– En fin, señor, lo mismo que los demás.

(…)

– Cabo, debe comprender que muy pocos hombres se convierten en plantas, especialmente en un lapso de tiempo tan breve. He de admitir que es usted la primera persona que me comunica algo semejante.

– Sí, señor, es algo muy raro.

– Comprenderá los motivos de mi interés. Cuando dice que es una planta, ¿significa que carece de movilidad? ¿O que es un vegetal y no un animal? ¿O qué?

(…)

No puedo decirle nada más- murmuró -. Lo lamento.

– Bien, ¿le importaría decirme cómo se convirtió en una planta?

(…)

– Ni siquiera puedo decirle eso, señor.

– ¿Que no puede? ¿Por qué?

– Porque… porque prometí no hacerlo.

(…)

– Cabo, dígame únicamente quién se lo hizo prometer.

– No puedo decírselo, señor. Lo siento.

(…)

– Cabo, ¿puedo hacerle una pregunta? ¿Se propone hacer esto el resto de sus días? ¿Pretende seguir sentado al sol sobre una roca?

Westerburg asintió.

– ¿Y su trabajo? Fue a la escuela durante años para ser patrullero. Tenía verdaderas ganas de ingresar en la patrulla. Obtuvo excelentes calificaciones, una posición de primera clase. ¿No le apena abandonar todo eso? Le resultaría muy difícil volver. ¿No se da cuenta?

– Sí .

– ¿De veras va a tirarlo todo por la  borda?

– Exacto.

Harris permaneció en silencio un rato. Por fin, arrojó el cigarrillo y se volvió hacia el joven.

– De acuerdo, supongamos que deja su trabajo y se sienta al sol. ¿Qué pasará después? Alguien ocupará su lugar ¿verdad? Alguien tiene que hacer su trabajo. Si usted no lo hace, lo hará otro.

– Supongo que sí.

– Westerburg, imagínese que todo el mundo se comportara como usted. Imagine que todo el mundo quisiera estar sentado al sol todos los días. ¿Qué ocurriría? Nadie se ocuparía de controlar las naves que llegan desde el espacio exterior. Bacterias y cristales tóxicos penetrarían en el sistema, provocando la muerte en masa y tremendos sufrimientos. ¿Le parece bien?

– Si todo el mundo se comportara como yo, nadie iría al espacio

– Pero es necesario. Hay que comerciar, hay que conseguir minerales, productos y plantas nuevas.

– ¿Por qué?

– Para que la sociedad prosiga su curso

– ¿Por qué?

– Bien… – Harris hizo un ademán vago -. La gente no podría vivir sin una sociedad.

Westerburg no respondió. Harris le miró fijamente, pero el joven no no dijo nada.

– ¿No es así? – preguntó Harris.

– Quizás. Es un asunto complicado, doctor. Como ya sabe, me esforcé durante muchos años para pasar el entrenamiento. Tenía que trabajar para estudiar: fregaba platos, hacía de pinche de cocina y por las noches estudiaba, aprendía, me quemaba las pestañas, un día tras otro. ¿Sabe lo que pienso ahora?

– No.

– Ojalá me hubiera convertido antes en una planta.

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Working as MOCHILA(wo)MAN

Hará aproximadamente un mes que envié un correo en respuesta a un anuncio de trabajo en loquo.com a una empresa que se dedica a poner jovencitos y jovencitas a dar vueltas por los conciertos, con una mochila de 18 kg de cerveza a la espalda, al más puro estilo DuffMan.

Se pusieron en contacto conmigo para los conciertos de U2 que se hicieron  en Barcelona el martes y el jueves pasado, y como no tengo más que 20 euros en la cartilla del banco (y no guardo mis ahorros bajo el colchón), creí conveniente ir a trabajar y ganar lo poco que pudiese.

Bueno, igual no se parece mucho…

Nos hicieron presentarnos en el Camp Nou a las 16h. Hasta el momento, no me había parado a pensar la cantidad de empleos eventuales que ofrecen este tipo de eventos, pero el volumen de personal esperando para entrar al campo era exageradamente grande.

El trabajo tiene las siguientes características: Te pones un polo azul – o rojo –  y un delantal, acomodas 18kg a tu espalda en una mochila – tipo acampada – especialmente diseñada para llevar un barril de cerveza con manguera y tirador y te atas una riñonera con billetes y monedas en la cintura. Paseas durante horas por el recinto pidiendo a la gente que se deje robar a cambio de un vaso de cerveza (6 euros) y cuántas más cervezas vendas, más dinero ganas. En teoría y según lo que firmamos, teníamos un sueldo base de unos 30 euros en concepto de 4 horas de trabajo más horas extras más vacaciones a lo que había que sumar 14 céntimos por cerveza vendida (Unos 5 euros y medio por barril). Hasta aquí la teoría.

Aunque el concierto empezara a las 20:30 aproximadamente, el primer grupo de mochilamanes y mochilawoman (yo) salimos a dar vueltas a las 17:30 cuando los posibles clientes eran verdaderamente escasos, más teniendo en cuenta que el tirador estaba mal calibrado y salía demasiada espuma – por lo que perdí parte del primer bidón.

Una vez empezó la música todo fue mucho más sencillo, la gente ya había bebido suficiente como para que no le importara tanto pagar 6 euros por un vaso de cerveza  (al fin y al cabo, muchos se habían dejado más de 100 euros en la entrada, el concierto no era para tanto [sí,  era espectacular y todo eso, pero por 30 euros. Por 100 euros exijo cunilingus por parte de todos los miembros del grupo para poder afirmar que valió la pena]) y estaban contentos. Tanto que debí sacarme unos 15 euros en propinas (entre borrachos, babosos, guiris, grupis y guiris borrachos y babosos).

Acabé destrozadísima.

Pero el jueves volví. Eso sí, me duele todo, nada de salir tan pronto, salí en el último grupo (20:30).

Cuando empieza tu segundo día de trabajo piensas que todo irá mejor, porque ya tienes algo de experiencia, y has aprendido a gestionar positivamente según qué conflictos y problemas. Sin embargo, si eres yo, todo esto se va a la mierda porque seguramente tengas la fortuna de llevarte la peor mochila de todas, esa que se estropea, la arreglan, y se vuelve a estropar. Esa que después de 20 minutos de dar vueltas sin ninguna venta y cuando por fin consigues que alguien acceda a comprarte cerveza, hace “FFFFFFFF” y te llena todo el vaso de espuma. O la mitad del vaso. O no sale más que un débil chorrillo que tarda más de 5 minutos en llenar un triste vaso de 6 euros. Perdí las primeras horas de trabajo en el técnico de mochilas, me sentía como en el ambulatorio de mi barrio. Estás jodido, vas, te esperas mucho rato, al final te llaman, te atienden y te “arreglan” (o te recetan drogas para que “te arregles”), sales, pero luego vuelves a sentirte mal. Les pedí por favor que no me engañaran, que si no tenía solución me lo dijeran, que no me dejaran crearme esperanzas sobre la supervivencia de la mochila.  Finalmente parece que el tratamiento dio sus frutos y (2 horas más tarde casi de la hora pactada) empecé a ganar dinero.

La gran sorpresa me la llevé en el momento de cobrar. ¿Recordáis las condiciones que os he descrito antes?

Bien pues, resulta que no, que no, que no. Que lo del sueldo base es una especie de mínimo de ventas (pese a que los conceptos quedaran bien explicados en la nómina). Es decir, que era todo una puta estafa. Que nuestro sueldo dependía únicamente de las ventas (esos 14 céntimos por cerveza vendida a 6 euros) y lo del contrato y la nómina no es más que una fachada para ser aparentemente legales. Y no se trata de un tema de legalidad, se trata de que nos engañaron.

Así que, según los cálculos aproximados que yo había hecho habría tenido que cobrar:

x= Día 1 (sueldo base + comisión[5,5 x barril (+ 6,5 por más de 6 barriles vendidos]+ propinas) + Día 2 (sueldo base + comisión [5,5 x barril] + propinas)

x= Día 1 (30 + [5’5 x 7 (+6,5)] + 14) + Día 2 (30 + [5,5 x 6] + 10)

x= Día 1 (30 + 45 + 14) + Día 2 (30 + 33 + 10)

x= Día 1 (89)+ Día 2 (73)

x= 162 euros.

Cifra que se aleja bastante de lo realmente percibido, 119,5 (propinas incluidas).

* A ver si ahora se entienden mejor los cálculos…

Pues eso,

kk.

La Venganza del Usuario

A todos aquellos usuarios mosqueados con los teleoperadores (entre los que me incluyo)

A todos los teleoperadores que han sufrido el mosqueo de los usuarios por culpa de las normas de cortesía y de obtención de la información absurdas de la empresa (entre los que me incluyo también)

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Hará un año aproximadamente desde que trabajé en una empresa de telemárketing con la que la relación laboral acabó de manera un poco extraña porque soy una irresponsable y una vaga.

Empecé a trabajar a finales de mes, y a la hora de cobrar, me dieron un cheque por valor de poco más de 100 euros. Cheque que, por irresponsable y vaga, no cobré. Cuando me acordé del cheque y fui al banco a cobrarlo, me dijeron que estaba caducado, así que debía ponerme en contacto con la empresa para pedirles que me lo volvieran a hacer. Pero, como soy una irresponsable y una vaga, no lo hice, y fue pasando el tiempo. No sabía con qué cara presentarme en la empresa y decir que me cambiaran el cheque cuando la pérdida del puesto había sido en las circunstancias en que había sido y de la manera que había sido.

Y pasó el tiempo….. Y la fecha límite para estas cosas es de un año.

Y como ahora no tengo dinero, me he acordado. Y no he encontrado el cheque.

La única opción que se me ha ocurrido ha sido llamar a la compañía y explicárselo “buenrolleramente” y presentarlo, sutílmente, como un favor, sin exigencias de por medio.

Así que busqué el número de la empresa en las Páginas Blancas, venían muuuuuuchos números y yo me apunté ocho, descolgué, y marqué:

– tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, TUT-TUT-TUT, TUT-TUT-TUT

Colgué, marqué otro número:

– tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, TUT-TUT-TUT, TUT-TUT-TUT

Colgué, marqué otro número:

– tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, , TUT-TUT-TUT, TUT-TUT-TUT

Y así varias veces con cada número.

La séptima vez que llamaba a la opción num 4, me cogieron el teléfono:

– ¿Sí?

– Hola, ¿“nombre de la empresa”?

– No

y me colgaron.

Volví a intentarlo en otros números:

– tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, tuuuuuuuuut, TUT-TUT-TUT, TUT-TUT-TUT

y ya sabéis…

Finalmente decidí volver a llamar al señor opción 4 y comentarle, al menos, que su número consta como teléfono de esa empresa. Descolgó:

– ¿Sí?

– Hola, ¿Estoy llamando a “nombre de la empresa”?

– Sí, pero éste no es el número al que tienes que llamar

– Ah, es que como sale en la guía… ¿Puede darme el número correcto?

– Sí, apunta: “93-xxx-xx-xx” es el número de centralita.

Llamo a ese número y le explico el caso al teleoperador.

Me pregunta en qué servicio trabajaba y me da el número de teléfono al que tengo que llamar.

Llamo y hablo con la supervisora de mi servicio, no le doy muchos datos porque seguro que se acuerda de mí y no me ayuda y porque no me deja, me corta y me dice que no tengo que hablar con ella, que tengo que hablar con personal. Le pido el número. Me dice que llame a centralita y le diga que me pase con personal.

Llamo a centralita, le cuento lo que me ha dicho la supervisora, me dice que no lo entiende, que la supervisora se encarga de esas cosas y que para hablar con personal me tiene que dar un número de Madrid.

Me lo da. Marco. Llamo. Asqueada del teléfono.

Vuelvo a explicar la historia y me dicen que los de personal no están, que llame al número de Atención al Empleado. Explico que ya no soy empleada, me dicen que no pasa nada, llamo.

Para mi sorpresa, esta es la última llamada, me esperaba que hubiera diferentes secciones dentro de la línea de Atención al Empleado y tuviera que contar mi patética história otras tantas veces. Pero sólo tuve que explicarla una vez más.

¿Cuál fue la respuesta?

– Lo anoto y cuando tengamos una respuesta la llamamos por teléfono.

¿Y sabéis qué? ¡Me han llamado!

Curso de Formación en Konecta – 110 personas a la puta calle

Tal y cómo está el sistema laboral y la economía no es raro encontrarse con casos como éste. Según tengo entendido las empresas cobran subvenciones por impartir cursos de formación a sus trabajadores. Habrá que informarse, a ver qué cojones pasa aquí….

(Extraído de Foro Internautas, y ALasBarricadas las faltas de ortografía no son cosa mía :P)

Konecta, empresa de telemarketing, hace formaciones de las que despide a mas de 100 personas

Uno de los empleos que mas se repetia en infojobs en el último mes era el de teleoperador/a de la Campaña de la Renta. Tras dos entrevistas, nos informan de que nos han seleccionado y haremos una formación de tres días. El horario es el mismo que el del futuro trabajo, 6 horas diarias de mañana o de tardes. Desde la entrevista nos han advertido de que la formación es un proceso de selección por lo que habra un examen el último día.

Es algo surrealista que haya tantas pruebas para ser teleoperadora, pero las cosas estan como estan y aceptas el trabajo. La sorpresa viene luego, a una coordinadora se le escapan estos datos. La previsión es hacerle la formación a 320 personas y contratar a 210 personas, por lo que con una simple resta nos damos cuenta que sobran mas de cien personas! Además en cuanto el flujo de llamadas descienda se va a ir despidiendo gente. Todo esto es gracioso teniendo en cuenta que estos tres días de formación no se pagan hasta un mes y medio después. El contrato es por obra y servicio, así que no hay problema en despedir a alguien de un día para otro.

Tras hacer el examen, nos comunican a unas 10 personas de un grupo de 30 que hemos aprobado el examen pero que quedamos en reserva. Una forma amable de decirnos, os vais a la p. calle y no cobrais estas 18 horas de “formación”. Este es el modo de funcionar de Konecta y de las principales empresas de Telemarketing. Como denunciar luego si nada esta escrito? Como alzar un poco la voz si automaticamente te echan? La crisis y las colas del paro acechan y son la mejor manera de conseguir la obediencia ciega y la sumisión. Esto sumado a las maravillosas reformas laborales que arrastramos de los últimos años… que gran negocio este del telemarketing!

Konecta es una empresa multinacional de unos 12mil empleados y que esta en España, Portugal, Marruecos, Argentina, Chile e Inglaterra. Sin indagar mucho en internet se encuentran quejas y comentarios de gente cabreada de España, Chile y Argentina. Pero todos son caoticos y sin conexión, como coordinar esto si para practicamente todo el mundo se trata de un trabajo temporal? Y para aquellxs que este no sea un trabajo solo de unos meses, el miedo al despido es siempre demasiado grande.

Seguiremos informando.