[Especial] Vacaciones improvisadas (Reflexiones)

Y ya está. Ese ha sido mi viaje… Sé que es demasiado largo pero cada día pasaban varias cosas remarcables y algunas de ellas tenían continuidad así que no he encontrado otra manera de explicarlo que así.. aún así, faltan cosas, falta gente.

Para mi ha sido impresionante. Intensisísimo. Toda la gente que he conocido y con la que me he llevado bien, todas las sonrisillas medio lascivas por la calle y en los bares, la espontaneidad de todo, la hospitalidad de la mayoría de personas, las conversaciones que hemos tenido sobre miles de cosas con diferentes personas, lo que he aprendido de ellas pese a (o quizás debido a) sus paranoias, no sé… he aprendido bastante en este viaje. He superado el trauma de viaje frustrado con un viaje tremendo (que no pintaba muy bien al principio) y creo que he completado esta fase de “digievolución”. Espero que esta ciudad, de la que ansío huir, no me haga “digiinvolucionar”, porque ayer salí de fiesta y noté muchísimo el cambio, pero voy a resistirme a dejarme llevar por la ranciedad barcelonesa. Y espero no tardar mucho en volver a esa ciudad tan impresionante.

Aunque no lo van a leer, aquí van algunas menciones:

  1. El taxista que me llevó gratis desde el aeropuerto hasta el tren. Olé. No suelo coger taxis, así que dudo que volvamos a vernos.
  2. Mi amigo el adelanta dinero, sin él, probablemente habría desistido y me habría quedado en Barcelona
  3. Josemi Palomitas. Gran hombre, inteligente, pero un poco loco. Aunque al final me daba miedo, lo cierto es que se preocupó muchísimo de nosotras y nos llamaba varias veces al día para ver cómo nos iba y ofrecernos ayuda. Supongo que debía estar muy aburrido (por lo que contaba…) y fuimos su entretenimiento durante unos días. Pero chapeau!
  4. La familia que nos llevó en coche hasta la casa la primera noche.
  5. El chico del CSO.
  6. La chica de Barcelona, antigua amiga del colegio, con la que pasé una hora o dos muy agradables y sus padres, que me regalaron un mapa para guiris con descuentos en sitios y cupones de internet gratis.
  7. Mustafa-Shawarma: Evidentemente, aquella noche en casa de Mustafá fue un claro intercambio de sexo a cambio de alojamiento (intercambio no pactado pero evidente). Mi amiga se ofendió porque luego no volviéramos a saber de ellos y ni nos llamaran ni nada, pero me pareció lo más normal del mundo. En cuanto a Donald, el africano pijo.. bah, ya he dicho suficiente.
  8. El malagueño biciclista que me sonrío al pasar por la calle Elvira y al que me encontré luego y hablamos y me dejó en una nube de pavonería extraña.
  9. Las chicas que nos cruzamos que acababan de adoptar a “Madre” (perra embarazada)
  10. El camarero del Enano Rojo: calientacoños, cabrón! Si es que no me puedo enfadar… era tan mono…
  11. Sofía y Alexandras: Estupendos, me encantaron. Me quedé con las ganas de probar los labios de Sofía (y quizás también de Alexandras (quien por cierto, no participaba de nuestros juegos durante aquella noche), pero el simple hecho de haberles conocido ya mereció la pena. Esperemos vernos en Barcelona cuando vengan.
  12. Ángel el de la furgoneta, no volvimos a verle, le llamamos la noche orgiástica pero estaba en Sevilla.
  13. Maika, la chica de la estación de autobuses. Me da penita. Enganchadísima a eso que la está destrozando por dentro, que la ha dejado esquelética y algo demacrada pero no lo bastante como para tapar que hace no mucho, era una tía atractiva con una vida montada que se le ha ido a tomar por culo.
  14. Pepe, el señor del Ministerio de Cultura: agradable, majo, interesante, algo machista y autocompasivo, pero buen hombre, hospitalario y sincero.
  15. Cuca, la gata de Pepe.
  16. Piero, el italiano: No especialmente guapo, pero atractivo y muy simpático. Tenía pinta de follar como un cabrón y se movía bien en los preliminares discotequeros (por fin uno que no es torpe!) y parecía tener una buena polla debajo de los pantalones. Lástima no haberla catado.
  17. La chica del nombre bonito: Mmmm.. xD Majísima, guapa, besa bien, toca bien, tetas mulliditas..
  18. El resto del grupo orgiástico: Si es que les hubiera hecho algo a todos y cada uno de ellos.. espero sinceramente que me llamen cuando vengan a Barcelona y que aquello no fuera únicamente producto de la noche granaina
  19. Toni, el “neng” del coche. Me quito el sombrero y los prejuicios hacia “este tipo de gente”.

Seguro que siguen faltando, pero no doy para más.

Pues eso. Pedazo de vacaciones.

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Despertamos justo antes de que llegara el servicio de mantenimiento del parque a cortar la hierba (que estaba bien mullidita) y organizamos el día.

Locutorio a buscar información sobre cómo llegar a una playa nudista de la que habían hablado a Carqui.

En la estación de autobuses, nos encontramos al señor no fiable, que al parecer, frecuentaba mucho la zona.. Un hombre nos preguntó qué hacíamos con ese y nos dijo “no le hagáis caso que siempre está por aquí mirando qué puede robar” (Radar dRkY rendimiento 100% fiable).

Yo estaba enferma y ya no de manera sexual. Arcadas constantes, sensación de ahogo, sofoco, vómitos, mareos, tos, .. al parecer la noche a la intemperie no me sentó demasiado bien. Cogimos un autobús dirección Motril dónde debíamos hacer transbordo a uno que iba a Torre Nueva y de allí caminar o hacer autostop hasta la playa de la Joya.

El viaje fue horrible y cuando llegamos a Motril no podía con mi vida. Me senté y decidí que iba a tener que vomitar para estar mejor, así que me fumé un cigarro industrial, que con el trancazo que tenía me provocó tos de manera prácticamente inmediata, y la tos dio paso a las arcadas, que aproveché para vomitar en el baño de la estación de autobuses… Dormir en la playa esa noche no era una opción contemplable para mí.. prefería pasar a comprar un machete y dormir en casa de Josemi Palomitas y tampoco tenía el cuerpo como para coger otro autobús hasta Torre Nueva…

Paseamos por Motril.. no me gustó. A simple vista, la gente era mucho más estirada y podía percibir un olor rancio en el aire.. un perfume fascistoide extraño.. no fue más que una sensación, supongo, hasta hace una semana ni siquiera sabía dónde estaba Motril, como para sacar conclusiones sobre las características socio-políticas de la población. Coño, qué pedante soy, me cago en dios…

Estuvimos en la playa un par de horas y a causa de mi estado de salud, decidimos volver a Granada… Además, por mal que estuviera, quería volver a ver al camarero del bar.

Antes de pasar por el Enano Rojo, decidimos ir a una tetería y me pegué dos chutes de infusión contra resfriados. Teníamos a una gente enfrente a quiénes preguntamos si les importaba que apagáramos el ventilador. Y empezamos a hablar. Nos informaron de que había una actuación de un grupo de gitanos en un local escondido en un callejón y quedamos en que seguramente iríamos. Ecuatorianos, blanquitos: Sofía, pelirroja, pelo corto, guapa y simpática. Alexandras moreno, pelo largo o con rastas, no sé, gafas, no diría que guapo, pero con encanto, simpático, pero introvertido.

Pasamos la noche a la salida del local donde supuestamente tocaba el grupo de gitanos, que según dijeron Sofia y Carqui, estaban poniéndose a tono con unas copitas. Acabamos siendo un grupo de 7 personas o así, porque fue sumándose gente. Intentamos encontrar un local abierto pero a las 4 de la mañana de un jueves, sin querer pagar entrada, estaba jodido el tema. Decidimos dormir en la estación de autobuses porque llovía y Ángel, un chico de León muy majo con furgoneta, nos acercó hasta allí y nos dijo que nos dejaría sitio en su furgoneta, pero que no cabíamos porque la cama superior estaba rota. Joder, creo que también me lo hubiera follado.

Cuando llegamos a la estación de autobuses nos abordó una mujer llorosa y nos pidió dinero para coger un taxi. “Ya estamos” – pensé. Nos explicó que su novio le había echado de casa, que había llamado a un amigo que siempre la ayudaba para que viniera a buscarla pero se había quedado sin batería y no podía contactar con él y no sabía si iba a llegar o no. Carqui la abrazó, se desahogó un rato y aparecíó su amigo con el coche. Ayudamos a cargar las cosas en el coche, hablamos con los dos, intercambiamos números y nos despedimos. Entonces el hombre se dió cuenta de que íbamos a dormir en la estación y nos dijo que fuéramos a su casa. Aceptamos. Tuvimos que parar en la “zona chunga” de Granada para que la mujer comprara su dosis de “platita” por 6 euros. Tardó mucho, así que Pepe, el hombre, me contó toda su vida. Había vivido muchos años en Barcelona, trabajando para el Ministerio de Cultura y le hacía gracia hablar conmigo. Yo no podía con mi alma (recordemos mi trancazo) y aún así, me quedé horas y horas hablando con los dos (Carqui se fue a dormir) sobre drogas, sexo y no sé cuántas cosas más. Cuando vi que molestaba, a las 8 de la mañana o así, me fui a dormir.. ¡Cama!

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Salimos de casa del chico del shawarma y caminamos durante más de una hora hasta el Parque Fuente Nueva e hicimos un picnic, pues todavía nos quedaba muchísimo pan reciclado (se me olvidó comentar que el primer día nos cruzamos 3 veces con un chico que, la última vez, nos regaló una bolsa /saco de pan recién reciclado).

Josemi Palomitas nos había estado llamando tanto el día anterior como esa mañana, quizás de un modo obsesivo diría yo… Quedamos en vernos un rato porque teníamos pensado dar un paseo por el bosque de la Alhambra hasta que se hiciera de noche y poder subir al mirador de San Nicolás, en el Albaicín a ver el brutal escenario iluminado que se ponía ante el espectador. Josemi se apuntó.

Llovía y mis zapatillas estaban rotas. Estaba cansada y rara y la visita a esos sitios me alteró un poco y entre eso, que Carqui estaba cansada y se pone insoportable (o más insoportable de lo normal :P) y que Josemi Palomitas parecía que hasta tenía intención de salir con nosotras de fiesta, fue una tarde algo tensa… Finalmente conseguimos librarnos de Josemi, quien nos invitó a pasar la noche en su casa si no nos salía plan.

Estábamos cansadas pero me empeñé en salir de fiesta. Carqui quiso ir al “Enano Rojo” y me pareció bien porque pensé que si el bar se llamaba así, el dueño tenía que ser buen tipo y el bar estaría de puta madre…

No sé cómo sería el dueño, pero el camarero estaba tremendo y tenía una sonrisilla que me ponía mala.. Joder con el camarero.. No sé qué me pasó (bueno, sí, que andaba cachonda perdida) que tuve un momento lapsus que me ha dado una idea sobre cómo ligar con camareros en caso de interés. Supongo que será una técnica que utiliza la gente normal, pero yo la he descubierto ahora de pura casualidad. No es para tanto. Le pedí un tubo de cerveza pero se me fue la olla cuando le miré a los ojos y paso esto:

Yo: Me pones….(pausa no premeditada)

Él: (sonrisilla)

Yo: … un tubo..(risa contenida al darme cuenta de lo que acababa de pasar)

También había por ahí una chica pelirroja con unas tetas que madre mía, así que fue una noche bastante distraida. Además, una pareja que teníamos sentada al lado, nos cambió un porro por 5 euros (no queríamos aceptar pero insistieron) y nos pusimos a hablar y resultaron ser de Barcelona y empezaron a hablarme en catalán lo cuál, de alguna manera, me hizo ilusión.

En fin, la gente fue marchando y como no teníamos alojamiento y a mí me daba miedo ir a casa de Josemi Palomitas (me mandó un sms diciéndome “Dos pájaros en un almendro el pico se estaban dando, yo con pena los miraba, que me recordaban los vesos que tú me dabas” (sí, Vesos..xD) no teníamos prisa por marcharnos.. y el camarero seguía allí y yo estaba que me restregaba por las esquinas. Cuando quedábamos 5 personas en el bar y parecía que ya cerraba, le pedí un último chupito y empezamos a hablar.. se fueron los demás, nos quedamos nosotras con él, nos invitó a 2 rondas más de chupitos y estaba clarisísimo que había rollo. Joder con el cabrón del camarero. Me dijo que no tenía sitio para las dos en su casa, que a ver si nos veíamos otro día y se fue, dejándome chorreando y desconcertada hasta el extremo. No sé cuántos insultos proferí antes de quedarme dormida bajo un árbol en los Jardines del Triunfo, en el “Césped Ornamental – prohibido pisar, estacionarse, blabla”.

Con la borrachera que llevaba, me dormí antes de acabarme de fumar un porro y no estuvo mal, quitando los momentos en que me despertaba y me emparanoiaba con que me habían robado la mochila para descubrir que mientras dormía había rodado tres metros cual si fuera una croqueta y mi mochila seguía en su sitio.



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Los que nos habían dejado alojamiento marchaban a Jaén, así que pronto salimos de allí y Carqui se empeñó en pasar por el CSO 15 gatos para pedir alojamiento (o lugar de almacenamiento de mochilas). Un chico muy majo nos hizo ruta turística por las instalaciones y nos explicó la historia, y aunque no conseguimos lo que buscábamos, fue agradable estar allí.

Como hacía muchísimo calor y yo estaba muerta de hambre, fuimos a comer al primer Shawarma que encontramos. Estaba vacío y el camarero aburrido así que empezó a darnos conversación. Estuvimos allí hablando mucho rato, nos dio su número de teléfono y nos dijo que consultaría a su compañero de piso y nos diría si podíamos quedarnos a dormir en su casa. No nos dejó pagar la comida.

Esa tarde quedé con una chica que vive a 20 minutos de mi casa, una de mis mejores amigas del instituto, a la que hacía igual 4 o 5 años que no veía a pesar de la cercanía. Antes de salir de viaje, vi en su Facebook que coincidíamos en fechas en Granada y le dejé un mensaje explicándole lo gracioso que sería no habernos visto durante tanto tiempo y quedar para tomar algo en Granada. Fue bonito. Nos pusimos al día de nuestras vidas mientras tomábamos un té y fumábamos una cachimba y fue mucho mejor de lo que esperaba. No consigo recordar por qué dejamos de hablarnos…

Mientras, Carqui daba vueltas por la zona de la Catedral, donde nos vimos después de mi encuentro social.

Un hombre tocaba la guitarra y Carqui se puso a bailar en medio de las escaleras, a su rollo, y el hecho de que el guitarrista recogiera sus bártulos y se largara, no evitó que el show continuara. Saqué mi móvil y con mi mierda de altavocico, y mi voz de camionero asmático hice que la música no parara y Carqui pudiera seguir con el espectáculo que, no sé desde qué punto, estaba siendo grabado por un grupo de japoneses que debieron pensar que eso era típico de allí. No dejaron ni propina…

Salimos de fiesta, me emborraché y fuimos a encontrarnos con el tipo del Shawarma que nos llevó a su casa en taxi y nos presentó a su compañero de piso, un africano de familia “bien”, bastante agradable. El chico marroquí empezó a tontear conmigo, pero era tarde, cuando llego a cierto punto de borrachera/fumada, me dan muchísima pereza esas cosas y no soy demasiado receptiva, por cachonda que esté. Así que me cambié de sitio y al final el marroquí le metió mano a Carqui, se fueron al cuarto y me dejaron sola con el africano. Era un chaval majo, pero no me ponía cachonda, seguimos hablando y, como era de esperar, acabó por meterme mano. Pensé que bueno, que no perdía nada y que nunca me había follado a un “negro” (más bien marroncico) y al menos tenía polla grande garantizada.

Qué tío más torpe. Amigos, yo creía que sí, pero no. El tamaño no importa. Ayuda, pero no importa. Este tipo tenía una buena polla y sin embargo… dios, qué mal. Después de media hora comiéndole la polla, me aburrí, me hice la dormida y pasé de él. Durante la noche, fue metiéndome mano, pero yo le apartaba: estaba cansada, hacía mucho calor y la cama era pequeña. Debió agobiarse y a la mañana siguiente, cuando el marroquí se fue, se acercó a la habitación donde dormía Carqui y, más o menos, se dió la siguiente conversación:

Él: “- Te gustan las locuras?”

Ella: “ – Por qué?”

Él: “- Porque a mí sí. Me gustas”

Ella: “Bueno, pero no voy a estar muy participativa, estoy cansada y quiero dormir.

Mi amiga tampoco tuvo suerte con el negro. Al poner las experiencias en común, nos dimos cuenta de que el tío era un inútil, no era cosa nuestra. Por cierto.. qué raro eso de que no haya prepucio..me perdía no sabía muy bien cómo manejarla (xD).

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Como esa noche no tuvo alojamiento, mi amiga durmió en el baño de la estación de autobuses y por la mañana, mientras me esperaba, conoció a un tipo de aspecto y acento extranjero, que no me inspiraba ninguna confianza, junto a quien la encontré al bajar del autobús. El hombre nos acompañó (aunque no hacía falta, yo recordaba el camino) hasta el centro y pasamos la tarde en los Jardines del Triunfo haciendo el jipi, comiendo, tomando el sol, hablando, leyendo…

Más tarde, cuando el hombre no fiable se despidió de nosotras (Carqui quedó en llamarle para ver si podía alojarnos), un señor se sentó en un banco a mirarnos. Era agobiante, me estaba poniendo nerviosa y al final, en un ataque de chulería, Carqui le preguntó si quería unas palomitas para acompañar. Error. Fue la excusa perfecta para que se acercara y nos diera conversación.

Josemi PalomitasJosemi Palomitas era buen hombre, pero estaba un poco loco, afectado. Es lo que tiene mezclar psicofármacos con alcohol y porros… nos contó su vida y nos invitó a pasar la noche en su casa, en un pueblo a 30 min en bicicleta, dónde su familia tenía unos caballos y no sé cuantas cosas más… intercambiamos números de teléfono y después de unas cuantas horas con él, se despidió de nosotras.

El resto del día fue normal, hicimos el guiri por la calle Elvira y el Albaicín y cuando ya pensábamos en ir a dormir a casa de Josemi Palomitas, unos amigos de unos amigos de Carqui llamaron para decirnos que podíamos alojarnos en su casa. Perfecto. Cargadas con las mochilas, nos disponemos a ir caminando al barrio de la Chana, a una distancia considerable de dónde nos encontrábamos. Al preguntar a una familia la manera más sencilla de llegar hasta allí, nos indicaron el camino para, un minuto después, venir tras nosotras y ofrecerse a llevarnos. Olé! Qué grandes! 😀

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Ya he vuelto de vacaciones, y para seguir la mala costumbre que estoy cogiendo últimamente con PalabradeLagartija de dedicarme únicamente a contar batallitas, voy a explicaros como fue la preparación y transcurso del viaje.. Si hubieran sido unas vacaciones “normales” no me tomaría la molestia de contarlo, pero es que ha sido todo muy extraño, curioso y desconcertante.. pero joder, ¡qué viaje!

Necesitaba irme, salir de esta puta ciudad y del asqueamiento que me embargaba, pasármelo bien y tomarme un respiro de todo. Sin nada que hacer, nadie con quien quedar, frustrada y sin esperanzas de mejoras a corto plazo. Y fíjate tú, que al final salió algo.

PREPARACIÓN:

Teóricamente llevaban a “Carcajada Sonora” (“Carqui” en adelante) en furgoneta hasta Granada, quedábamos allí, dónde podíamos quedarnos a dormir en casa de una gente y luego ir moviéndonos a otros lados haciendo autostop. Dispuestas a dormir en parques y playas, con el dinero justo (mío, a devolver), y sin plan establecido, pero con muchas ganas, empezó la aventura.

Como sabéis, soy un poco idiota. Cuando estuve mirando por internet, las opciones de transporte que tenía para ir, finalmente y a falta de respuesta de los contactos de las páginas de “compartir coche” (viajamosjuntos, comuto, amovens), me decidí por ir en Renfe (70 euros). La idea era llegar el sábado por la mañana y encontré un tren que cumplía las condiciones y como no tengo tarjeta de crédito, fui a comprar, de un día para otro, un billete dirección Granada a Sants-Estació. Después de una hora de viaje hasta la estación y de 40 minutos de espera para ser atendida, me informa el taquillero de que no quedan plazas, que pruebe a hacerlo por internet, que igual queda alguno en las ofertas. Llamo a mi madre para que me deje su tarjeta de crédito, pero no sé exactamente por qué, no vale para compras por internet. Me dice que pruebe a preguntarle a una amiga suya, que me dice que no sabe hacerlo y que me deja la tarjeta, pero que vaya a su casa y lo haga yo. Tras otra hora de viaje, llego a casa de esta mujer, voy a comprar el billete, y me encuentro con que no quedan. Así que compro un billete de avión por ochenta euros que sale a primera hora de la mañana del sábado, lo que me permite llegar allí según lo planeado.

Tuve que salir de casa a las 4:30 de la madrugada para llegar al aeropuerto a la hora. Cogí el primer tren que se dirigía allí. Llovía, y el autobús que lleva desde la Renfe hasta la Terminal 1, iba despacio. La cola para obtener la tarjeta de embarque era tremenda. Cuando por fin me toca, me dicen que hace 2 minutos que han cerrado el vuelo y que no embarco. Le digo que el vuelo no ha salido aún, que no tengo que facturar maleta, pero pasa de mí y me dice que me vaya a quejar a otra parte. Y es lo que hago. Me informan de que puedo ser ubicada en otro vuelo, pagando una multa que asciende a 85 euros y de que tengo una hora para realizar el pago o se me anula la posibilidad y tendría que comprar un billete nuevo por 150 euros. Reflexiono y pese al dolor, decido pagar la multa, pero el efectivo del que dispongo no es suficiente, así que voy en busca de un cajero. Ningún cajero del aeropuerto tiene entrada para libretas, solo para tarjetas, así que me mandan a la oficina de la Caixa que hay en la parte de abajo. Allí, el cajero automático me informa de que a pesar de haber ingresado 350 euros el día anterior, mi saldo es inferior a 90 euros. Como la oficina no abre hasta las 7:30, tengo tiempo de ir a la taquilla de Vueling a explicarles lo que pasa y me dicen que me dejan un cuarto de hora más para pagar la multa. Hago cola en la oficina, el hombre no abre la ventanilla hasta las 37 y tengo a 3 personas por delante que tienen que hacer gestiones que consumen una cantidad de tiempo considerable así que cuando llega mi turno ya se ha pasado el cuarto de hora extra y el hombre me informa de que no dispongo de ese dinero porque al parecer hay varias maneras de realizar los ingresos y yo había elegido la peor y ese dinero no estaría disponible hasta el lunes por la mañana.

Agotada, frustrada, enfadada, sintiéndome gilipoyas… decidí irme a casa a dormir y decidir qué hacer. Estaba tan perdida, que no sabía qué tenía que hacer para volver a la estación de la Renfe y tras caminar un rato buscando una indicación (por la que seguramente pasé varias veces pero en mi estado no la vi), me senté a esperar un autobús que me llevara hasta dónde fuese y luego coger el metro allí. Paró un taxi a preguntarme si me llevaba y le dije que no tenía dinero. Me preguntó a dónde iba y me dijo que el trayecto serían unos 6 euros. No sé muy bien cómo, al final se ofreció a llevarme gratis y me dió su número de teléfono por si otro día necesitaba un taxi y quería pagarle el viaje.

Cuando llegué a casa, me dí cuenta de que no tenía llaves, se las había dejado a una vecina en el buzón (instrucciones de mamá). Estuve cinco minutos llamando al timbre pero no respondieron y le pedí a mi madre que la llamara. Son gente que siempre están en casa, viven encerrados. Pero justamente, ese día, se fueron a Palamós y no pensaban volver hasta el día siguiente. Fui a casa de mi abuelo que me suponía de viaje, le expliqué lo que había pasado y tras aguantar la bronca de turno y el “es que no haces nada bien”, me dejó su copia de las llaves y pude, por fin, llegar a casa a descansar.

Dormí unas horas y me puse a pensar qué hacer, a valorar las opciones que tenía y las ganas de irme (que se habían desvanecido por los sucesos acontecidos). Mientras hacía esto, me abrió conversación por MSN un amigo que, cuando supo que estaba en Barcelona todavía, me llamó por teléfono y tras escuchar mi relato, se ofreció a adelantar el dinero del billete de autobús (70 euros, 13 horas). Llorando y con la autoestima por los suelos, le agradezco el favor y me voy a la estación de autobuses. Tras 13 horas de viaje en las que me vi acosada por un tipo paquistaní pesado que no me dejó dormir hasta llegar a Valencia (porque bajó), llegué a la estación de autobuses de Granada.

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